el día cero: mi primer repo nació el mismo día que mi cuenta
juferoga@portfolio:~/blog$ git log --reverse --oneline | head -1
Todo recorrido tiene un commit inicial. El mío fue el 30 de agosto de
2018: el mismo día que registré mi cuenta de GitHub creé mi primer repo. Sin
periodo de gracia, sin calentar motores. La cuenta y el código nacieron con
horas de diferencia, como si desde el día cero ya supiera que iba a vivir aquí.
El commit número uno
Ese primer repo se llama C-BasicProyects:
ejercicios de C++ y C de primer semestre, hechos con Dev C++ y unas
bibliotecas gráficas que ahora me dan ternura. Persistencia con archivos planos
—nada de bases de datos todavía—, pero funcionaba, y era mío. Ver ese repo hoy
es como abrir una caja con los primeros printf que escribí en la vida.
Aunque cronológicamente venía de antes. Antes de la Universidad Distrital pasé por el SENA, y esa etapa quedó documentada en POO_SENA: notas y ejercicios de programación orientada a objetos y SQL, pero en C#, con Visual Studio 2010 y SQL Server. Todo hecho para el título de Técnico en Desarrollo de Software. Es curioso: mi origen “oficial” fue Microsoft de pies a cabeza, y sin embargo el que iba a terminar de linuxero de corazón.
De C# a C/C++: el cambio de mundo
El salto del SENA a la U. Distrital fue también un salto de stack. De C# y SQL Server pasé a C, C++, Java y bases de datos abiertas. Y ahí apareció el repo más activo de toda esta primera era: Fundamentos, con 82 commits. Era un sistema de monitorías para la universidad, hecho en equipo de cuatro para el proyecto final de Bases de Datos.
Ese README todavía lista a los integrantes con su código de estudiante, y ahí sigo yo: Juan Felipe Rodriguez 20181020158. Ese número lo escribí tantas veces en tantos formularios que se me quedó grabado como un segundo nombre.
Por esa misma época también aprendí que la concurrencia se enseña mejor con un poco de humor. En JuegoHilosCarreraDeCaballos, un ejercicio de hilos en Java, la descripción del repo es una sola pregunta: ‘¿Quien ganará la carrera?.’. Threads compitiendo como caballos. Todavía me parece la mejor forma de explicar una condición de carrera.
La entrada al GLUD
Si hay un punto de inflexión en esta era, es el GLUD: el Grupo GNU/Linux de la Universidad Distrital. Entré por la puerta de la realidad virtual, con A-frame---Course y sus 42 commits implementando el framework A-Frame de Mozilla. Ese README enlazaba a GLUDZILLA-VR, un proyecto del grupo para ‘promover y apropiar’ la RV ‘buscando que se preserve la salud del internet’ y ‘respetando los principios del software libre’.
Leer eso a los diecinueve años me marcó. No era solo hacer cosas con VR: era hacerlas con una postura. El software libre dejó de ser una etiqueta y pasó a ser una forma de trabajar.
Del GLUD también salió mi lado artístico. En INKSKAPE junté proyectos hechos, según mis propias palabras de entonces, ‘para art-glud’: el subgrupo de arte digital del colectivo. Arte vectorial, libre, hecho con herramientas libres. Coherencia total.
Linuxero de corazón
Y por si quedaba alguna duda de hacia dónde iba todo esto, está el repo Linux. Su README abre con una carita ASCII que me sigue representando:
Cosas de Linux :D (^_^) [o_o] (^.^) (".") ($.$)
Debajo de esas caritas había material de certificación Linux Essentials del LPI. Estudiaba para las certificaciones con la misma energía con la que dibujaba vectores para art-glud. Terminal por la mañana, Inkscape por la tarde.
El CV con licencia GPL v3
El detalle que más me define de esta era está en JuanFelipeCV, mi primer sitio de hoja de vida, en HTML y CSS puro. Abre con un emoji fantasma 👻 —que se volvería mi firma— y luce un badge de licencia GPL v3 desde 2019.
Pensémoslo un segundo: le puse licencia copyleft a mi propia hoja de vida. Nadie me lo pidió. Pero es que ya estaba metido hasta el cuello en la filosofía del GLUD, y ponerle GPL a todo era casi un reflejo. Ese repo, por cierto, sigue con commits hasta 2026: el CV envejeció conmigo.
No todo estaba en GitHub
Buena parte de esta época vive en GitLab, donde el tono era todavía más suelto. Ahí hay descripciones que son puro sabor gnubie: un H-CC descrito como ‘Yo no se hahaha’, o Arch-Matic —scripts de post-instalación de Arch— con la advertencia más linuxera del mundo: ‘NO EJECUTAR DIRECTAMENTE MÍRALO, CAMBIALO Y HAZLO TUYO. :D’. Varios de esos proyectos quedaron etiquetados como ‘Proyecto gnubies’.
También en GitLab arrancaron los Gnubies de 2019: un ManualUsuarioOpenshot y un precipitacion-project cuyo README todavía carga el placeholder honestísimo ‘a cargo de …Poner nombres…’, sin completar. Prueba de que el “lo arreglo después” es tan viejo como yo mismo en git.
Y para cerrar el semestre, un poco de matemática seria:
io-ii, el proyecto final de Investigación
de Operaciones 2, escrito en AMPL para modelos de optimización. Del printf
de Dev C++ a modelar problemas de optimización, todo en apenas año y medio.
Lo que ya se veía
Si miro esta era con distancia, todo lo que vino después ya estaba insinuado
aquí: el software libre como principio, la terminal como casa, el emoji fantasma
como firma, el humor en las descripciones y las ganas de apropiar y remezclar en
vez de partir de cero. El día cero no fue solo el primer repo. Fue el primer
git commit de una identidad.
juferoga@portfolio:~/blog$ echo "linuxero de corazón desde el commit #1 (^_^)"